Restaurant Cevicheria Picantería Turística El Paisa Internacional
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EL CEBICHE ES PERUANO

Cebiche no tiene ortografía precisa. No se conoce el origen de la palabra. Y quizás cebiche fue una más de las tantas que se usaron en los reinos anteriores al incanato. Por lo tanto se puede escribir:

Sebiche, Cebiche, Seviche, y Ceviche.

DIVERSAS TEORIAS SOBRE EL CEBICHE
CEVICHE, CEVICHE, SEVICHE O SEBICHE?

Tomemos, con una pizca de sal, estas combinaciones silábicas como resultado de procesos en su preparación. Según algunos, el cebiche proviene de una deformación del nombre de la cebolla. Pero en Tumbes, Catacaos, Máncora, Zorritos, algunas zonas de Piura adentro, Sechura, Paita y Sullana, se puede saborear un cebiche sin cebolla, en picanterías y cevicherias típicas, no contaminadas con el estilo moderno de preparación.

La cebolla es de reciente incorporación al cebiche y se puede comprobar que el plato ya existía cuando la cebolla llego a nuestra tierra.

Suponemos, también, que tardo a incorporarse al menú peruano. Al principio, era utilizado en aderezos y ensaladas europeas más que en preparados de factura local.

En cuanto al SEBICHE, existen versiones que los pescadores, mientras tiraban las redes, echaban limón a los trozos de pescados que llevaban como sebo y luego los comían con un breve cocimiento. Por eso en lugar de decir: “¡pásame un sebo de pescado con limón!”, abreviaban la larga frase acuñando “¡pásame un sebiche!”. Sólo que sebo, en este sentido, se escribe con “c”: cebo. Pero, recordemos que utilizaban, desde hace mucho tiempo, como cebo fue la abundante anchoveta, único pez del que no se hace cebiche.

Otra historia del SEVICHE, gira en torno al nombre. Hay los que apoyan la teoría que, cuando brotó el primer chorro de petróleo en Zorritos, al Sur de Tumbes-ciudad, esa región empezó a poblarse de técnicos estadounidenses. Estos rubicundos petroleros se aposentaron en las caletas cercanas a los entonces productivos pozos y veían, con sumo interés, como los naturales preparaban un pescado crudo con limón y ají y se lo comían con verdadero deleite. No falto un gringo intrépido que se aventuro a probar este potaje de los aborígenes, y le gusto. En lo sucesivo animo al resto de sus paisanos a probar este regalo del mar, preparado en tal singular forma, cosa que entusiasmo a todos.

Fue así como trataban de inducir a los naturales a preparar los misterioso platos y como no sabían denominarlo, los llamaban sea fish. O sea, pescado de mar. Y cuando los nativos estaban falto de dólares (como siempre estamos los peruanos), les ofrecían el sea fish que tanto gustaba a los cara pálidas.

El intercambio lingüístico de uno y otro lado fue modificando los sonidos y el sea fish se convirtió en una sola palabra: sefish. Como la F y la V tienen mecánicamente la misma posición bucal (ambas son dentilabiales), pronto el sefish se convirtió en sevish.